Salamandra nocturna

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jueves, 9 de febrero de 2012

Si te comes un limón sin hacer muecas

Título original: Si menges una llimona sense fer ganyotes

Año de nacimiento: 2006

Autor: Sergi Pàmies


Era un libro tan amarillo que tenía que leerlo.

lunes, 8 de agosto de 2011

Final del juego.

Título original: Final del juego

Año de nacimiento: 1956

Autor: Julio Cortázar


Cortázar nos propone un juego diabólico y exquisito que se desarrolla en 18 casillas o relatos. En cada uno de ellos nos iremos metiendo más y más en el universo de este genio, y nos proyectaremos fractalmente desde lo infinito hasta lo infinitesimal en una décima de segundo.

Sauce ciego, mujer dormida

Título original: Mekurayanagi to nemuru onna.

Año de nacimiento: 1980 - 2005

Autor: Haruki Murakami


Algo decepcionante, de lo peor del autor a mi gusto. Algunos cuentos son buenos, algunos pura bazofia aburrida y sin sentido. La mayoría, simplemente mediocres.

lunes, 28 de marzo de 2011

Viscerales


Autor: VV. AA.
Coordinadores: Mario Crespo, Jose Ángel Barrueco
Año de nacimiento: 2010
Diálogos bibliotecarios: Poesía para bacterias








Lo que yo hubiera escrito en Viscerales si perteneciera al Colmo Colectivo: http://le-guillotine.blogspot.com/2011/03/incandescente.html

sábado, 29 de enero de 2011

Cuentos carnívoros

Título original: Contes carnivores
Autor: Bernard Quiriny
Año de nacimiento: 2008
Diálogos bibliotecarios: Edgar Alan Poe





Pierre Gould eligió como divisa estos dos versos del poeta Norge:

¡No creer sino en las leyendas

y desaprender la vida!




Hay algo en los trenes que invita a la lectura, mucho más que cualquier otro medio de transporte inventado hasta ahora por el hombre. Las líneas de tinta como raíles de ferrocarril atravesando una meseta nevada, el ritmo de las letras traqueteando en la mente. Todo suena a mecanografía, a madera y a intriga, hasta que te sorprende el revisor y de nuevo vuelves a estar en un cutre Regional Express, la madera se transforma en plástico y la Olivetti resulta ser un ejecutivo trajeado escribiendo un email en su portátil.

Pero así como los trenes invitan a la lectura, hay libros que piden tren a gritos. Suelen ser libros de relatos cortos, con elementos inquietantes y un poso exótico de fondo. Cuentos carnivoros rezuma todo esto por los seis lomos.

El título no es ninguna broma, el lector que lo abra lo hará bajo su propia responsabilidad. Los cuentos recogidos en esta colección son voraces antropófagos, con predilección por los tejidos nerviosos, ricos en ácidos grasos saturados de pensamiento. Tras acabar cada capítulo uno siente una extraña sensación de comezón, provocada sin duda por los diminutos dientes de las palabras.

Si finalmente deciden explorar esta selva de raros ejemplares botánicos, encontrarán en ella historias originales que les atraparán como un lazo del diablo. Relatos repletos de bibliografías ficticias, hechos extraños que distorsionan la realidad, dándole ese toque de colores intensos que tiene la materia en putrefacción. Se sentirá como si estuviera degustando un bistec cubierto de moho fluorescente, pero de sabor exquisito. O, tal vez, el que está siendo engullido sea usted...


"No recuerdo cuál de nosotros fue el primero que rompió a reir. El caso es que la risa se nos contagió hasta arrancarnos lágrimas de alegría. Yo fui el primero en desclazarse, quitarse el pantalón y lanzar a correr hacia las olas. Los camaradas me imitaron y corrimos por el petróleo como niños sobre nieve recién caída. Recuerdo la sensación deliciosa de pisar la goma negra y el chapoteo obsceno de mis pasos en la arena. Estupefacta, la gente nos miraba regocijarnos en la pocilga inmunda en que se había transformado el mar, gritando, riéndonos, lanzando al cielo coágulos de petróleo con la loca esperanza de manchar hasta la luna inmaculada"


Una última recomendación, empiece a leer el libro mientras sorbe de una pajita un vaso de zumo de naranja. Delicioso.

¡Zveck!