Salamandra nocturna
martes, 8 de mayo de 2012
La peste bucólica
Año de nacimiento: 2003
Autor: Alejandro Cuevas
"Es curioso -dice Ñ- que cuando hablamos de pulsaciones nos podamos estar refiriendo tanto a nuestro ritmo cardíaco como a la velocidad con la que derramamos nuestros pensamientos sobre un teclado. Escribir, por tanto, es hacerse un electrocardiograma sin el engorro de acudir a un hospital"
Encontré este libro por pura casualidad, en una de esas tardes ociosas que transcurren paseando las manos por los estantes de una librería. Fue una afortunada coincidencia, ya que descubrí a un autor nuevo para mi que, creo, tiene mucho que ofrecerme en el futuro.
La historia (o, mejor dicho, historias) transcurren en la siempre gris y siempre borrascosa ciudad Gómez, la cual no puedo evitar que me recuerde constantemente a la también bastante gris aunque menos lluviosa Valladolid natal del autor y putativa de un servidor.
En ciudad Gómez una terrible epidemia está haciendo que sus ciudadanos sientan, creen e incluso piensen por si mismos, terminando su agonía en una expiración de blancos lepidópteros. Ante tal atrocidad se decreta el aislamiento provisional para evitar la propagación de la epidemia y se prohíben los libros de poesía bajo pena capital. En medio de toda esta situación un novelista contratado por un millonario excéntrico para escribir relatos únicos se dedica a biografíar las peripecias del excéntrico empleado de una funeraria que tiene un plan para crear un ejército de descendientes modélicos, rectos y ordenados.
De una originalidad sorprendente, un humor desternillantemente diferente y una profundidad inesperada, esta novela destila inteligencia e ingenio en cada página. Una grata sorpresa, habrá que leer más libros de Alejandro Cuevas.
martes, 22 de febrero de 2011
Crónica del pájaro que da cuerda al mundo
Título original: ねじまき鳥クロニクル [Nejimaki-dori Kuronikuru]Mientras leo, no puedo evitar la sensación de que las páginas son una especie de auricular óptico que me comunica, a través de kilómetros y kilómetros de cables invisibles, con un mundo extraño poblado de voces indescifrables.
Lo mismo le ocurre al protagonista de la novela, Tooru Okada, que sin previo aviso ve su vida invadida por extraños sucesos y personajes que provienen del otro lado de la línea telefónica. Llamadas eróticas de una misteriosa mujer que afirma conocerlo, profecías acuáticas de dos hermanas con nombre de isla, terribles historias de una guerra pasada... Todo esto se va filtrando por los agujeros del auricular, como un líquido amniótico que poco a poco llena por completo el profundo pozo donde se encuentra Tooru. A medida que va goteando el sonido, su vida se torna más y más irreal, se confunde con un sueño, se puebla de espíritus con forma de hombre y de enigmas líquidos.
"Lo que nosotros vemos es sólo una pequeña parte del mundo. Damos por hecho que esto es el mundo, pero no es del todo cierto. El verdadero mundo está en un lugar más oscuro, más profundo, y en su mayor parte lo ocupan criaturas como las medusas. Dos terceras partes del planeta son océanos y lo que nosotros podemos ver con nuestros ojos no pasa de ser la superficie del mar, la piel. De lo que verdaderamente hay debajo casi no sabemos nada."
Pero, lo que realmente inquieta, es algo que se deja entrever en las profundidades del pozo. Una masa oscura, informe, nauseabunda. Una pequeña larva de tinieblas que podemos encontrar tras las gafas de Noboru Wataya, que se adueña de May Kasahara cuando va en motocicleta, que repta por la mente de las pacientes de Nutmeg Akasaka. Algo que es más terrorifico que presenciar un desuello humano, algo que se esconde en la sangre de un tigre fusilado, algo que no tiene nombre, o que tiene uno tan antiguo que el hombre ya lo ha olvidado.
Algo que solo podemos aproximarnos a calificar como Mal y que Haruki Murakami logra captar como nadie. En el fondo de un pozo siberiano iluminado diez segundos cada día.
