Título original: Walden TwoSalamandra nocturna
miércoles, 24 de agosto de 2011
Walden Dos
Título original: Walden Twolunes, 22 de agosto de 2011
El proceso.
Título original: Der prozessmartes, 12 de julio de 2011
Ampliación del campo de batalla
Título original: Extension du domaine de la lutte.DIÁLOGO ENTRE BESUGOS SUBTERRÁNEOS
En algún lugar cercano a la triple frontera entre Argelia, Libia y Túnez, un jeep de camuflaje atraviesa lentamente la tórrida y viscosa atmósfera. Tres familias burguesas de origen francés, vestidas de camuflaje y armadas con pequeños prismáticos comprados por e-bay, escuchan atentamente las explicaciones del jefe de la expedición.
-Como pueden ver, estamos ante una manada de Elefantes Cartagineses, de la especie Loxodonta africana pharaoensis. No tengan miedo, pues estos magníficos e imponentes animales son muy pacíficos, pero será mejor permanecer en silencio para no espantarlos.
Mientras tanto, a un centenar de metros, un padre elefante aprovecha para impartir a su hijo una clase de campo de antropología avanzada.
Elefante hijo: ¿Esos son los humanos de los que tanto me hablas papá?
Elefante padre: Así es. Una especie curiosa, la humana. No dejan de correr frenéticos en una carrera inventada. Corren y corren sin dudar en dejar atrás a nadie, solo para descubrir que los ganadores no son menos fracasados que los perdedores. El premio del certamen es una amarga copa de vacío.
Elfante hijo: Que diferentes son estos humanos del resto de animales
Elefante padre: No te creas que tanto. Los otros animales también batallan estupidamente, solo que no lo saben. En realidad, estamos ante un problema metafísico o cosmológico. Todo el universo parece estar creado sobre un núcleo de fracaso. La derrota se manifiesta en todas sus leyes físicas, convirtiéndose en la mayor de las constantes. Todos los procesos desde el inicio de los tiempos se rigen por la misma dramática ley: la entropía aumenta con el tiempo. Traducido: La derrota es inevitable.
Elefante hijo: Entonces, ¿cada uno de nuestros pasos nos conduce a la destrucción y a la nada?
Elefante padre: No hijo, a nosotros no. Nosotros somos una excepción
Elefante hijo: ¿Y eso por qué?
Elefante padre: Porque además de no poder hablar, hijo, no existimos
Elfante hijo: ¿Qué quieres decir?
Elefante padre: Veo que no has repasado lo suficiente tus lecciones. El elefante cartaginés se extinguió poco después de que Roma conquistara el norte de África. No somos más que un puñado de huesos cubiertos por siglos de tierra. ¡Alégrate de tu extinción hijo! La única victoria posible es la derrota absoluta.
, no-dijo el cráneo del elefante ante la no-mirada de los arqueólogos en un planeta hace mucho desprovisto de toda vida en un universo estéril y apagado.
martes, 3 de mayo de 2011
¡INDIGNAOS!
Título original: Indignez-vous!
martes, 15 de marzo de 2011
La insoportable levedad del ser
Título original: Nesnesitelná lehkost bytiviernes, 25 de febrero de 2011
Las cajas de luz
Además de todo eso, Las cajas de luz esconde una hermosa alegoría enmascarada. Narra la historia de una revolución imposible, una guerra contra un mes que se ha convertido en estación y tiene pretensiones de perpetuidad. Una insurrección contra un Febrero de 900 días que representa la imposición de todo lo gélido y arcaico; la prohibición de todo vuelo de la carne, el pensamiento o la libertad; la ausencia del más leve rayo de calor humano.
Unos hombres con máscara de pájaro y con la cabeza llena de nubes se deciden a emprender lo imposible y declaran la guerra al tirano meteorológico. Ayudados por un hombre que ha perdido su pasión, su mujer y su hija en las nieves perpetuas, se enfrentarán a los cielos y sus designios sin tregua ni cuartel. Para poner fin a este año perversamente bisiesto, para que vuelva a brillar el sol sobre las vidas de todos...
¡Muerte a Febrero!
lunes, 17 de enero de 2011
Los libros arden mal

Título original: Os libros arden mal
Autor: Manuel Rivas
Año de nacimiento: 2006
Diálogos bibliotecarios: Los girasoles ciegos.
Sinopsis: A Coruña, tiempo de posguerra. Un boxeador con ideas libertarias, un juez franquista obsesionado por un libro, una lavandera que habla con el río, un niño tartamudo que se convierte en un escritor compulsivo, una mujer que pinta a otras mujeres, un cantante de tangos, un enterrador siempre alegre, un criminólogo con escrúpulos, un matón que es un artista frustrado. Judit.
Este es un libro de silencios. De los dos silencios de los que habla el autor: el silencio cómplice de las cosas amigas, el silencio políglota de los recuerdos, el silencio tierno de las miradas. Y otro silencio, un silencio que nace del Terror, un silencio de lengua de fuego, un silencio de peso de losa, un silencio de epitafio leído en voz baja.
El primer silencio es anónimo y pequeño. El segundo tiene aires de grandeza; cuando nace pronto cubre todos los minutos con su atmósfera opresiva. Y tiene un nombre que proclama callado, en un grito hecho también de silencio. Censura.
Los libros arden mal cuenta la historia de la ciudad de los faros. De unos hombres que tenían destino de luminarias, que habían nacido para brillar, incandescentes de vida, amor y libertad. De cómo les apagaron, uno a uno. De cómo sumieron a un país en la oscuridad perpetua durante cuarenta años.
Un farol llamado Arturo da Silva es hecho añicos contra el suelo. Ahí empieza todo. El tiempo se detiene en ese instante y se rompe también en mil fragmentos, que quedan esparcidos a los pies de los asiesinos como trocitos de espejo, pedazos de vida y de pensamiento. A partir de ahí el autor nos hará mirar a través de cada cristal. Cada uno cuenta una historia, pero todas son la misma. Nuestro trabajo será ir recomponiendo el caleidoscopio, para que, al final, nos demos cuenta de que el faro de Hércules continuó brillando, con llama tenue y valiente cuando todos creían que estaba extinguido.
Et lux in tenebris lucet et tenebrae eam non comprehenderunt
"Esto, las piras de libros, no forma parte de la memoria de la ciudad. Está sucediendo ahora. Así que esto, el arder de los libros, no sucede en un pasado remoto ni a escondidas. Tampoco es una pesadilla de ficción imaginada por un apocalíptico. No es una novela. Por eso el fuego va lento, porque tiene que vencer las resistencias, la impericia de los incendiarios, la falta de costumbre de que ardan los libros. La incredulidad de los ausentes. Bien se ve que la ciudad no tiene memoria de ese humo perezoso y reticente que se mueve en la extrañeza del aire. Incluso tiene que arder lo que no está escrito."
Efectivamente: los libros arden mal. Cuando el fuego intenta quemar un libro, no solo tiene que quemar el papel, el cuero y la tinta. Tiene que conseguir que ardan las palabras, los lectores pasados y futuros, todo un mundo en las entrañas de celulosa.
Cuando leemos se nos pega a la piel un poco de esta incombustibilidad. Con cada página nos hacemos un poco más libro, un poco más libres. Cada tomo nos hace más ignífugos. Cada lectura nos protege ante la quema de los poderosos incendiarios, de los que esparcen las llamas de la oscuridad y la tiniebla. Por eso quieren que nos mantengamos alejados de las bibliotecas.
Porque los libres arden mal.