Salamandra nocturna

Salamandra nocturna

jueves, 8 de diciembre de 2011

La Peste

Título original: La peste

Año de nacimiento: 1947

Autor: Albert Camus


Hay siempre un momento en la historia en el que quien se atreve a decir que dos y dos son cuatro está condenado a muerte. Bien lo sabe el maestro. Y la cuestión no es saber cuál será el castigo o la recompensa que aguarda a ese razonamiento. La cuestión es saber si dos y dos son o no cuatro.





Esta novela es un elogio al médico. Al médico entendido como hombre mortal enemigo de la muerte, en todas sus facetas. La muerte como enfermedad, como presidio, como tedio, como ignorancia, como odio. La muerte como un miasma que habita cada suspiro y cada beso, como una infección que es imposible no transmitir, como un microbio que es imposible no incubar. La muerte es la peste.

Por ello, la labor del médico es infinita y está abocada al fracaso. Pero eso no la hace menos esencial. Las obligaciones no entienden de posibles e imposibles. El médico debe persistir en su ahínco curativo, aun estando exhausto y ahíto de muerte. No debe caer y rendirse a ella, no debe adorarla como algunos hacen. Es un guerrillero de la vida que debe defender cada centímetro de corazón y cada latido de senda.

Todo hombre está llamado a la Medicina, pero entre los que oyen la llamada algunos llevan bata y otros no.


Pero sabía que, sin embargo, esta crónica no puede ser el relato de la victoria definitiva. No puede ser más que el testimonio de lo que fue necesario hacer y que sin duda deberían seguir haciendo contra el terror y su arma infatigable, a pesar de sus desgarramientos personales, todos los hombres que, no pudiendo ser santos, se niegan a admitir las plagas y se esfuerzan, no obstante, en ser médicos.

martes, 1 de noviembre de 2011

Rapsodia Gourmet


Título original: Une gourmandise
Autor: Muriel Barbery
Año de nacimiento: 2000




"De pronto setní en la boca un estallido de guindilla y elementos impetuosos; los órganos ya no existen, ya no hay paladar, ni mejillas, ni mucosas: tan sólo la devastadora sensación de que se está librando una guerra telúrica en el interior de uno mismo"







Barbery nos muestra en esta su ópera prima los últimos momentos de la vida de un prestigioso crítico gastronómico a través de dos elementos que van alternándose capítulo a capítulo: Por una parte la búsqueda desaforada de un sabor, del recuerdo de un plato supremo que justificaría toda la vida y la obra del protagonista; por otro lado la visión que tienen del moribundo sus distintos allegados, que va desde el odio hasta la idolatría pasando por la dependencia, pero nunca llano y cálido cariño.

Se muestra ante nosotros a una persona orgullosa, exigente, virtuosa en su trabajo, tempestuosa en la amistad y el amor, radical en sus afectos y en sus decisiones y egocéntrica hasta tal punto que se diría que contempla el mundo como una mera prolongación de su dotado aparato digestivo y a las personas como menús que ha de degustar, deglutir, juzgar y (en la mayoría de sus casos) despedazar con su afilada crítica para después olvidarlos una vez hayan transitado lo más rápidamente posible por sus entrañas.

En los últimos momentos de su vida se adueña de él una sensación de vacío y sinsentido que intentará llenar con la búsqueda de un santo grial: el recuerdo de un sabor que no deja de rondarle pero que no consigue identificar. Como un deus ex machina hedonista, dicho sabor aparecerá en el último momento para salvarle. Un instante de placer que es capaz de justificar toda una vida, de perdonarlo todo.

Barbery utiliza pródigas descripciones, quizá demasiado cargadas o pedantes en ocasiones, pero también precisas y evocadoras. La verdad es que es casi imposible que me disgustara algo que mezcla dos de mis placeres favoritos: la lectura y la comida. Sin embargo, creo que Barbery escribe mejor sobre ideas filosóficas que sobre platos de alta cocina y me parece que esta obra está bastante por debajo de su más célebre "La elegancia del erizo", la cual, dicho sea de paso, es altamente recomendable.

"Comer no es la cuestión, tampoco vivir, sino saber por qué"


martes, 4 de octubre de 2011

Serie Mundodisco

Título original: Discworld books.
Autor: Terry Pratchett
Año de nacimiento: 1983

Como esta colección de libros tiene una amplitud generosa haré una sola entrada que actualizaré cuando lea nuevos ejemplares.

¿Qué decir del universo de Mundodisco? Pues que es el paso ineludible que tiene que dar todo aquel lector de fantasía épica que esté algo cansado del género o que piense que "lo ha superado" o que no puede ofrecerle nada nuevo. Pratchett escribe fantasía de una forma totalmente nueva, mezclando con ella un ingrediente cómico poco habitual en este tipo de novela, añadiendo una sana dosis de autoparodia, llenando sus libros de referencias de todo tipo que hacen de la lectura un juego por descubrirlas... En fin, desternillante e inteligente al mismo tiempo que evocador de lecturas más juveniles.

EL COLOR DE LA MAGIA - THE COLOUR OF MAGIC (1983)





"Tras un examen cuidadoso de los paisajes que inducían a Dosflores a utilizar la palabra pintoresco, Rincewind dedujo que significaba que el panorama era espantosamente abrupto. Típico, cuando la usaba para describir los escasos pueblos que atravesaban, quería decir ruinoso y destartalado.
Dosflores era un turista, el primero del Mundodisco. Según decidió Rincewind, turista significaba imbécil"









LA LUZ FANTÁSTICA - THE LIGHT FANTASTIC (1986)








"La oscuridad no es lo contrario de la luz, sino su ausencia. Lo que irradiaba del libro era la luz que yace al otro lado de la oscuridad. La luz fantástica."

miércoles, 24 de agosto de 2011

Walden Dos

Título original: Walden Two
Autor: B.F. Skinner
Año de nacimiento: 1948
Diálogos bibliotecarios: Un mundo feliz




¡Tampoco a mi me gusta el despotismo! No me gusta el despotismo de la ignorancia. No me gusta el despotismo de la omisión, de la irresponsabilidad, ni aun el despotismo de la casualidad. ¡Y no me gusta el despotismo de la democracia!







La historia de las utopías tanto en la literatura como en la historia no es muy halagüeña. En la literatura las utopías escritas en otras épocas nos parecen, desde la perspectiva de la distancia temporal, inocentes, abominables o simplemente superadas ya por la realidad. De ello han aprendido otras obras más recientes, antiutopías célebres como 1984 o Un mundo feliz, que nos quieren advertir sobre los peligros de los ideales de perfección social. Con respecto a la historia, también son célebres los ejemplos de intentos de sociedades utópicas que acabaron disolviéndose o convirtiéndose en despotismos.

Walden Dos es diferente. Es la primera utopía construida sobre bases científicas y experimentales. Explora las posibilidades de la psicología para moldear la conducta humana, hacerla más apta para vivir en una sociedad justa, menos vulnerable a las heridas del alma y con más probabilidades de alcanzar la felicidad.

En Walden Dos todo está planificado para ser beneficioso para la sociedad y el individuo. No existen trabajos inútiles o superfluos, sino solo los necesarios y esto permite reducir drásticamente la jornada laboral. Las horas extras de ocio se emplean en las actividades que cada persona encuentra más edificantes, así como en el simple y llano descanso. La familia, como institución anacrónica que es, pierde progresivamente fuerza, puesto que los niños reciben el amor y la comprensión de toda la comunidad y no solo de un par de padres que bien podrían no ser demasiado adecuados para su crianza. La educación es en gran parte autodidacta y se limita a proporcionar al niño (y al adulto, pues nunca cesa el aprendizaje en Walden Dos) los medios y estímulos necesarios. El sexo y las relaciones personales y amorosas están libres de prejuicios innecesarios para evitar frustraciones, complejos y neurosis. No existe gobierno, más que un cuerpo de personas que se limitan a ser una suerte de técnicos vigilantes del correcto funcionamiento de cada una de sus especialidades. Estos técnicos no pueden estar en su puesto más que un periodo limitado de tiempo y no reciben recompensa mayor a su trabajo que la de cualquier otra persona.

Dicho esto, casi no puedo entender las polémicas y objeciones que la sociedad descrita en el libro suscita tanto a algunos lectores y críticos como a un personaje de la misma novela. Los ciudadanos de Walden Dos no votan, es cierto, pero su ciudad es infinitamente más democrática que cualquiera de las nuestras. El condicionamiento al que son sometidos sus niños parece causar pavor, pero solo en las mentes que no comprenden que todo lo que nos sucede en la vida nos condiciona, que la sociedad en que vivimos nos condiciona continuamente, solo que más burda e ineficazmente, y con fines menos altruistas. La desaparición de la familia puede parecer fría y deshumanizante, pero solo para aquellos que no sean capaces de dar amor a cualquier persona independientemente de los vínculos de sangre que a ella le aten.

En definitiva, mi decisión está clara. Aunque discrepe en algunos pequeños detalles, yo viviría gustosamente en Walden Dos.


lunes, 22 de agosto de 2011

El proceso.

Título original: Der prozess
Autor: Franz Kafka
Año de nacimiento: 1925
Diálogos bibliotecarios: Crimen y castigo.





"Alguien tenía que haber calumniado a Josef K, pues fue detenido una mañana sin haber hecho nada malo"





En esta inquietante novela, Kafka narra el proceso judicial de Josef K, un joven banquero que gozaba de un futuro prometedor hasta el día en que dos individuos entran en su casa y le anuncian su inmediata detención.

K se sabe inocente e inicialmente no siente sino incredulidad y desprecio ante tan peculiar tribunal, compuesto de funcionarios de dudosa moralidad y alojado en buhardillas de aire enrarecido. Sin embargo, según avanza la novela, K se ve más y más atrapado en el laberinto procesal; descubre que lo que el conoce del tribunal no es más que la punta del iceberg de un aparato burocrático inmenso: una jerarquía diabólica que asciende hasta los infiernos y cuya cúspide nadie conoce. K comprende que es imposible escapar a este monstruo de carne funcionaria, con lo que aumenta más y más su angustia y su desesperación.

Las interpretaciones de la novela son múltiples. Por un lado puede ser una crítica a una justicia corrupta, opresora del individuo o incluso a cualquier justicia burocrática y basada en la imposición y el poder estatales. También existe la opinión de que todo el proceso ocurre en realidad en la mente de K, orquestado por elementos inconscientes de si mismo. También se ha mencionado posibles interpretaciones autobiográficas e incluso teológicas.

A pesar de que me advirtieron contra ella, me ha resultado una novela apasionante, con múltiples lecturas que solo alcanzo a medio aprehender y, eso sí, bastante confusa. Aunque uno no se sabe muy bien cuánto de la confusión se debe al carácter fragmentario e inconcluso de la obra y cuánto al propio estilo kafkiano.

"-Las sentencias definitivas del tribunal no se hacen públicas, ni siquiera son accesibles para los jueces, por eso sólo se han conservado leyendas sobre casos antiguos. Estas leyendas hablan de absoluciones reales, se puede creer en ellas, pero no se pueden demostrar.

-Así pues, ninguna absolución real. Eso confirma la opinión que tengo del tribunal. Un único verdugo podría sustituirlo enteramente.

- Se equivoca. Todo pertenece al tribunal."

lunes, 8 de agosto de 2011

Psicoanálisis al alcance de todos

Título original: Psicoanálisis al alcance de todos

Autor : Antoni Talarn

Fecha de nacimiento: 2009


Libro muy recomendable para cualquiera que quiera acercarse al psicoanálisis. Talarn presenta los conceptos clave con brevedad y claridad, pero al mismo tiempo ofrece una copiosa e interesante bibliografía comentada para profundizar en esta compleja e interesante disciplina.
¿Será este libro uno de los elementos determinantes para la elección de mi futuro profesional?

Ordeno y mando

Título original: Le Fait du prince

Año de nacimiento: 2008

Autor: Amélie Nothomb


Es la primera vez que leo algo de la autora que no sea autobiográfico. Las impresiones: engancha igual de bien y presenta ideas igual de novedosas y situaciones tan sorprendentes como siempre. La historia de un hombre en busca de su propia identidad como jamás nadie la había contado.

¿Qué es Filosofía?


Título original: ¿Qué es Filosofía?
Año de nacimiento: 1929
Autor: José Ortega y Gasset


"Universo es el vocablo enorme y monolítico que como una vasta y vaga gesticulación oculta más bien que enuncia este concepto rigoroso: todo cuanto hay".


Conjunto de conferencias de genial prosa, ideales para introducirse de lleno tanto en la Teoría del Conocimiento como en el vitalismo de Ortega. Alimento para la mente e imprescindible para el filósofo a pie de calle.

Final del juego.

Título original: Final del juego

Año de nacimiento: 1956

Autor: Julio Cortázar


Cortázar nos propone un juego diabólico y exquisito que se desarrolla en 18 casillas o relatos. En cada uno de ellos nos iremos metiendo más y más en el universo de este genio, y nos proyectaremos fractalmente desde lo infinito hasta lo infinitesimal en una décima de segundo.

Sauce ciego, mujer dormida

Título original: Mekurayanagi to nemuru onna.

Año de nacimiento: 1980 - 2005

Autor: Haruki Murakami


Algo decepcionante, de lo peor del autor a mi gusto. Algunos cuentos son buenos, algunos pura bazofia aburrida y sin sentido. La mayoría, simplemente mediocres.

martes, 12 de julio de 2011

Ampliación del campo de batalla

Título original: Extension du domaine de la lutte.
Autor: Michel Houellebecq
Año de nacimiento: 2001

"Igual que el liberalismo económico desenfrenado, y por motivos análogos, el liberalismo sexual produce fenómenos de empobrecimiento absoluto. Algunos hacen el amor todos los días; otros cinco o seis veces en su vida, o nunca. Algunos hacen el amor con docenas de mujeres; otros con ninguna. Es lo que se llama la "ley del mercado". En un sistema económico que prohíbe el despido libre, cada cual consigue, más o menos, encontrar su hueco. en un sistema sexual que prohíbe el adulterio, cada cual se las arregla, más o menos, para encontrar su compañero de cama. En un sistema económico perfectamente liberal, algunos acumulan considerables fortunas, otros se hunden en el paro y la miseria. En un sistema sexual perfectamente liberal, algunos tienen una vida erótica variada y excitante; otros se ven reducidos a la masturbación y la soledad. El liberalismo económico es la ampliación del campo de batalla, su extensión a todas las edades de la vida y a todas las clases de la sociedad."



DIÁLOGO ENTRE BESUGOS SUBTERRÁNEOS

En algún lugar cercano a la triple frontera entre Argelia, Libia y Túnez, un jeep de camuflaje atraviesa lentamente la tórrida y viscosa atmósfera. Tres familias burguesas de origen francés, vestidas de camuflaje y armadas con pequeños prismáticos comprados por e-bay, escuchan atentamente las explicaciones del jefe de la expedición.

-Como pueden ver, estamos ante una manada de Elefantes Cartagineses, de la especie Loxodonta africana pharaoensis. No tengan miedo, pues estos magníficos e imponentes animales son muy pacíficos, pero será mejor permanecer en silencio para no espantarlos.


Mientras tanto, a un centenar de metros, un padre elefante aprovecha para impartir a su hijo una clase de campo de antropología avanzada.

Elefante hijo: ¿Esos son los humanos de los que tanto me hablas papá?

Elefante padre: Así es. Una especie curiosa, la humana. No dejan de correr frenéticos en una carrera inventada. Corren y corren sin dudar en dejar atrás a nadie, solo para descubrir que los ganadores no son menos fracasados que los perdedores. El premio del certamen es una amarga copa de vacío.

Elfante hijo: Que diferentes son estos humanos del resto de animales

Elefante padre: No te creas que tanto. Los otros animales también batallan estupidamente, solo que no lo saben. En realidad, estamos ante un problema metafísico o cosmológico. Todo el universo parece estar creado sobre un núcleo de fracaso. La derrota se manifiesta en todas sus leyes físicas, convirtiéndose en la mayor de las constantes. Todos los procesos desde el inicio de los tiempos se rigen por la misma dramática ley: la entropía aumenta con el tiempo. Traducido: La derrota es inevitable.

Elefante hijo: Entonces, ¿cada uno de nuestros pasos nos conduce a la destrucción y a la nada?

Elefante padre: No hijo, a nosotros no. Nosotros somos una excepción

Elefante hijo: ¿Y eso por qué?

Elefante padre: Porque además de no poder hablar, hijo, no existimos

Elfante hijo: ¿Qué quieres decir?

Elefante padre: Veo que no has repasado lo suficiente tus lecciones. El elefante cartaginés se extinguió poco después de que Roma conquistara el norte de África. No somos más que un puñado de huesos cubiertos por siglos de tierra. ¡Alégrate de tu extinción hijo! La única victoria posible es la derrota absoluta.

, no-dijo el cráneo del elefante ante la no-mirada de los arqueólogos en un planeta hace mucho desprovisto de toda vida en un universo estéril y apagado.

...

"De todos los sistemas económicos y sociales el capitalismos es, sin duda, el más natural. Eso ya basta para indicar que es el peor"

domingo, 3 de julio de 2011

La Casa de Bernarda Alba

Título original: La casa de Bernarda Alba

Autor: Federico García Lorca

Año de nacimiento: 1936


Adela: (Haciéndole frente.) ¡Aquí se acabaron las voces de presidio! (Adela arrebata un bastón a su madre y lo parte en dos.) Esto hago yo con la vara de la dominadora. No dé usted un paso más. ¡En mí no manda nadie más que Pepe!


Me sobrecogí la primera vez que vi una representación de La Casa de Bernarda Alba y me volví a sobrecoger cuando, años después leí el libro. Ahora recojo el sobrecogimiento en un trabajo acerca de los símbolos de esta tragedia basándome en la poética de la imaginación de Gilbert Durand:


EL CETRO INVERTIDO

Un estudio de La Casa de Bernarda Alba según la Poética de la Imaginación de Gilbert Durand


1. INTRODUCCIÓN

En este trabajo vamos a analizar según la Poética de la Imaginación de Gilbert Durand la obra de Lorca "La casa de Bernarda Alba".

Debemos tener en cuenta al llevar a cabo nuestro propósito que es un texto teatral y por lo tanto los símbolos no se encuentran sólo en lo que dicen los personajes, sino que también hay que considerar una serie de posibilidades escenográficas, como la actuación, el decorado, los efectos sonoros, el vestuario... que pueden, y van a estar, cargadas de simbolos.

También debemos tener muy presentes las circunscias histórico-culturales en las que se escribió la obra. Fue ésta la última escrita por Lorca antes de ser asesinado y pocos meses después estalló una guerra que ya estaba latente en el momento en que Lorca creó a Bernarda y a sus hijas. Casi podría decirse que el luto de la casa es una aciaga profecía de la larga dictadura que estaba por venir, más larga, más atroz y más negra aún que la impuesta por Bernarda dentro de los muros de su casa.

Pasaremos pues a encuadrar la obra dentro de los regímenes de la imaginación descritos por Durand y a explicar sus símbolos más destacados, enfatizando su relación con las estructuras antropológicas del imaginario propuestas por el mismo autor.

2. ESQUEMA DE LOS REGÍMENES DE LA IMAGINACIÓN.

Gilbert Durand en su obra Las estructuras antropológicas del imaginario, divide la imaginación en dos regímenes, a su vez divididos en tres dominantes relacionadas cada una de ellas con un reflejo vital en el desarrollo biológico del ser humano. A saber,

  • Régimen diurno: Dominante postural. Relacionado con el aprendizaje de la bipedestación y la deambulación.
  • Régimen nocturno:

Dominante digestiva. Relacionada con el reflejo de succión

Dominante sexual. Relacionada con los rítmicos reflejos sexuales.

Sin embargo, simplificando se puede afirmar la existencia de tres regímenes, correspondiendole a cada uno de ellos una dominante refleja: El régimen diurno para la dominante postural, el régimen nocturno para la dominante digestiva y el régimen copulativo para la dominante sexual.

Según Durand todos estos regímenes, todas estas manifestaciones de la imaginación, tienen un único objetivo, y éste es librar al ser humano, siquiera mínimamente, del terror que produce en él la muerte y el paso del tiempo. Sin embargo, cada uno de ellos aborda esta misión de una manera diferente.

El Regimen Diurno representa la muerte y el paso del tiempo alegóricamente, en forma de una serie de símbolos llamados por Durand "los rostros del tiempo". Dentro de estos rostros encontramos símbolos teriomorfos (bestias), nictomorfos (oscuridad) y catamorfos (caída). Concretando la temida muerte en estos conceptos temibles, pero menos que ella, conseguimos ya domeñarla de alguna forma. Además, en contraposición a los rostros del tiempo, el régimen diurno alberga otros símbolos, agrupados por Durand bajo el nombre de "el cetro y la espada", cuya misión es enfrentarse a los primeros. Así tenemos símbolos diairéticos (héroes guerreros), espectaculares o luminosos y ascensionales. Cada uno de ellos es la contrapartida de uno de los rostros del tiempo y de este modo se consigue destruir simbólicamente lo que es indestructible en la realidad: la muerte.

El Regimen Nocturno, actúa de muy distinta manera. En él no se intenta destruir la muerte, sino eufemizarla. Los símbolos de los rostros del tiempo son de esta forma despojados de toda su negatividad y lo que antes era temido y rechazado ahora es aceptado como algo bueno y positivo.

Por último, resta de exponer el Régimen Copulativo. Éste intentta dominar el devenir mediante dos estrategias. Bien mediante símbolos cíclicos que restan hierro al paso del tiempo poniendo de relieve su caracter repetitivo y reiterante; bien mediante símbolos del progreso que intentan borrar todo lo que tienen el tiempo y su transcurrir de negativo, centrándose en las consecuencias beneficiosas de su paso.

3. EL CETRO INVERTIDO

Es difícil encuadrar La casa de Bernarda Alba en ninguno de estos regímenes. Esto se debe a que multitud de símbolos utilizados por Lorca adquieren en esta obra (en la obra de Lorca en general) un significado distinto, cuando no diametralmente opuesto, al que tradicionalmente se les adjudica.

Se puede observar, por ejemplo, muchos símbolos relacionados con la propia Bernarda Alba (su altura regia e imponente, su bastón, su pulcritud, su autoridad) generalmente relacionados con el cetro y la espada y por lo tanto con la luz que vence a las tinieblas pero que en la obra adquieren un significado totalmente negativo y hacen del personaje de Bernarda un monstruo tiránico.

Estamos, en mi opinión, ante un Regímen Nocturno, pero ante una parte de éste régimen que Durand no contempló. Igual que el Regimen Nocturno contiene la inversión de los símbolos de los rostros del tiempo, también debería contener los símbolos invertidos del cetro y la espada. Así como la mujer fatal nictomorfa, tiene su contrapartida maternal y benévola en la mujer nocturna, también el buen rey armado de cetro y espada se transforma en un tirano que impone su voluntad como ley opresiva y cercenante. Podemos considerar, pues, esta obra encuadrada bien en un Régimen Nocturno completado de esta manera o bien en un Régimen Diurno totalmente invertido, donde lo que se creía luz es en realidad rayo cegador y jaula luminosa, lo que se pensaba pureza es en realidad la superficia inmaculada que esconde un corazón de podredumbre y lo que se creía ascensión es ciertamente una caída, solo que hacía arriba.

La sensación imperante durante toda la obra es la de opresión, una opresión hiperbólica representada por ocho terribles años de luto dentro de una casa en la que no ha de entrar ni el viento de la calle y orquestada e impuesta por la dictatorial Bernarda. Esta opresión, en origen un símbolo de los rostros del tiempo, toma elementos tanto de aquí (negro del luto) como del cetro y la espada, invirtiendo sus valores simbólicos, como ya hemos mencionado. Esto debe ser así ya que esta opresión no es sino una metáfora de la represión que ejerce para Lorca la moral burguesa y las normas sociales en la vida cotidiana y en el ejercicio de la libertad[1]. No puede por tanto el cetro y la espada, encarnación del poder, venir a salvarnos de esta opresión, puesto que es el poder mismo el que la crea y la nutre.

Los elementos positivos son escasos y cuando los hay se trata solo de deseos, el deseo de la libertad. La salida de la casa es la libertad ansiada e imposible. Se ve especialmente en dos personajes: Adela y Maria José, ambas portadoras de un destino trágico. La primera será incapaz de acostumbrarse, como sus hermanas han terminado por hacer, al yugo de Bernarda y buscando desesperadamente la libertad en todos los momentos de la obra, acabará por encontrar solo la muerte. La segunda se nos presenta como una loca que sueña con una boda en el mar. No sabemos qué le ha hecho perder el juicio, pero se intuye que la autoridad de su hija y la vida llena de dobleces e hipocresía del pueblo es lo que ha terminado por trastornarla. Estamos pues ante una obra terriblemente pesimista, una obra que hace pensar que la libertad es imposible y que la lucha por ella, aunque sea inevitable, avoca siempre al fracaso.

Una vez encuadrada la obra en este peculiar régimen, pasaremos a analizar uno por uno los símbolos que en ella aparecen.

4. BERNARDA Y SU BASTÓN

Al principio de la obra Poncia dice de su ama con tono despectivo:

ella la más aseada, ella la más decente, ella la más alta

Vemos aquí la inversión del Cetro y la Espada de la que hemos hablado. Es precisamente la supuesta pureza (pureza de puertas afuera, solo por las apariencias y el qué diran) la que hace terrible a Bernarda Alba. Su altura, un símbolo que podría ser ascensional, se vuelve teriomorfo, y su limpieza, lejos de ser luminosa o espectacular, es nictomorfa, una limpieza opresiva que se relaciona con las normas sociales que no permiten el desarrollo del individuo, que lo constriñen y le impiden la libertad, semejándose así al paso del tiempo, que también siega nuestras vidas.

Bernarda es la fuente de la asfixiante sensación de opresión que recorre toda la obra. Ella es capaz de sentarse sobre tu corazón y ver cómo te mueres durante un año. No tardamos en comprobar la verdad de esta afirmación de Poncia cuando la vemos imponer no uno, sino ocho años de plomizo luto sobre los corazones de sus hijas. Esta opresión, símbolo nictomorfo, es la representación de todas las ataduras temporales y sociales.

Queda muy claro que en realidad Bernarda es un símbolo de los rostros del tiempo en la afirmación que hace de ella Poncia en el primer acto: si no ve relucientes las cosas me arrancará los pocos pelos que me quedan. No es casual este castigo, pues vincula a Bernarda con el Tiempo, que es el gran mesador de pelos de la literatura y la mitología. También se puede apreciar su caracter teriomorfo en algunas referencias bestiales de Maria Josefa: Bernarda cara de Leoporda.

En el primer acto, podemos leer que tiene lengua de cuchillo. Esta es una doble imagen con dos elementos que para Durand pertenecen al Cetro y la Espada. El cuchillo es un símbolo diairético purificador debido a su capacidad de cortar, de separar lo puro de lo impuro. La lengua es un símbolo espectacular por su relación metonímica con la palabra, la cual se asocia con la luz y con el poder. Sin embargo, aquí se produce de nuevo la inversión del cetro y la espada: la daga ritual se transforma en venablo emponzoñado de malas intenciones; la palabra sagrada en conjuro maledicente.

Se podría comparar a Bernarda Alba con la araña, tanto por sus negras vestiduras, como por la telaraña en forma de casa, de luto y de norma que teje en torno a sus cinco hijas. La araña se asocia para Gilbert Durand con la mujer fatal. Ciertamente Bernarda es una mujer fatal, pero no por las características que se suelen atribuir a dicha mujer, sino precisamente por haber renunciado antinaturalmente a ellas. Bernarda renuncia, en nombre de una falsa decencia, a todo lo que hay de femenino en ella. Renuncia a la sexualidad, a la suavidad, a la ternura y al amor maternal y no solo eso, sino que intenta imponer esta misma renuncia a sus hijas y juzga y condena a quién no lleva a cabo esta "purificación" (purificación que no se contempla positivamente como en el cetro y la espada, sino como una amputación castrante y cercenante). Bernarda ha dejado de ser mujer para transformarse en un monstruo teriomorfo.

Esta desfeminización se ve culminada con el símbolo por excelencia que acompaña siempre a Bernarda: su bastón. Se trata de un bastón de mando, de un cetro impositivo. Para Durand el cetro pertenece a la esfera positiva del Regimen Diurno, es un símbolo ascensional que indica poder, soberanía y fuerza contra la oscuridad. Sin embargo el bastón de Bernarda es una representación de su autoridad, de la cual emana toda opresión. Es por lo tanto un símbolo nictomorfo, pues ata a las hijas en los lazos de los designios de su madre. Además, Bernarda continuamente golpea el suelo con su bastón, produciendo dicho un golpe un ruido facilmente identificable con el bramido del trueno o los cascos de las bestias al galope, símbolos teriomorfos. Es, por último, el bastón un símbolo claramente fálico que completa la desfeminización de Bernarda, origen de su perversidad y de su moral antinatural.

5. EL LUTO Y LOS COLORES

Durante toda la obra la negrura del luto es omnipresente. Claro símbolo nictomorfo, la negrura de las ropas de las mujeres son otra faceta de su opresión y de su falta de libertad y las oprimen y enjaulan tanto como las paredes de la casa. Paredes inmaculadamente blancas, color que representa tanto el luto como la falsa pureza hipócrita que defiende Bernarda y el pueblo en general.

Sin embargo las paredes se vuelven azuladas en el tercer acto, revelando así que esa blancura y esa pureza de fachada distaban mucho de ser auténticas y las tensiones que ocultaba la blanca cal se manifiestan en las paredes ahora que toda la podredumbre contenida está a punto de emerger a la superficie.

Las únicas apariciones de color son el vestido y el abanico de Adela, ambos de color verde, símbolos nocturnos de la libertad ansiada y de la sexualidad reprimida. Sin embargo estos pequeños reductos de color solo son posibles ocultándose de la mirada inquisitiva de Bernarda Alba.

6. LAS AGUAS

Bernarda: Es así como se tiene que hablar en este maldito pueblo sin rio, pueblo de pozos, donde siempre se bebe el agua con el miedo de que esté envenenada.

Para Gilbert Durand existen dos tipos de agua, o más bien de símbolos del agua. Por una parte está el agua nictomorfa, asociada al menstruo. Es un agua negra, ponzoñasa, hostil, un agua que corre y se asemeja al paso del tiempo. Por otro lado está el agua diairética y purificadora, limpia y apaciblemente estancada.

Sin embargo, en Lorca estás dos aguas aparecen invertidas. El agua positiva es la que corre en libertad, aunque su destino sea acabar muriendo en el mar. En contraposición está el agua del pozo, estancada, enclaustrada entre unos muros semejantes a los de la casa de Bernarda. Además la altura del pozo puede asociarse a un símbolo catamorfo y sus insondables negruras a un símbolo nictomorfo. Por esto el pueblo de los Alba, que es un pueblo de pozos y sin río, es un pueblo yermo, sin vida, asfixiante. Perfecto hábitat para una mujer como Bernarda.

Durand y Lorca si que coinciden sin embargo en el simbolismo del mar. El mar aparece mencionado por María Josefa continuamente. Es una inmesidad acuática sin límites, sin fronteras y símbolo por tanto de la libertad. Es una agua nocturna que aparece como una promesa imposible de una vida nueva y libre. Se relaciona también con la maternidad, puesto que todo lo guarda en su profundo seno y es por tanto un símbolo de la feminidad positiva de la que reniega Bernarda, como lo corrobora el hecho de que María Josefa lo vincule al deseo de casarse con un hombre joven en sus orillas, recuperándo así la vitalidad, la juventud y la sensualidad perdidas por culpa de la moral censora y coartadora.

Al final del primer acto, María Josefa aparece ataviada con flores y guirnaldas (símbolo nocturno) diciendo que quiere casarse con un varón para vivir con alegría y no como ellas, amargadas y haciéndose polvo el corazón. Y quiere hacerlo en la orilla del mar. El mar representa la lejanía, la libertad, el poder escapar de la aridez de las normas sociales. Es un mar nocturno, acogedor, horizontal, lamedor de tobillos y de almas.

También cabe destacar la sensación de sed que se intuye durante toda la obra debido al asfixiante calor del verano y que se explicita en el tercer acto, con Adela, Martirio y el caballo sedientos. Esta sed de agua es un símbolo de la sed sexual reprimida que puebla todos los rincones de la casa de las mujeres y que termina por ser tan fuerte que acaba por implosionar y causar una catástrofe.

...

Prudencia: Es precioso. Tres perlas. En mi tiempo las perlas significaban lágrimas.

Angustias: Pero ya las cosas han cambiado.

Adela: Yo creo que no. Las cosas significan siempre lo mismo. Los anillos de pedida deben ser de diamantes.

Las perlas simbolizan las lágrimas que, asociadas al agua maligna nictomorfa, también son un presagio de la tragedia.

En la afirmación de Adela se ve también una desesperanza, la aceptación de que las cosas no cambian nunca, una sumisión al estado de cosas que la impide ser libre. También podemos contemplarlo como régimen copulativo invertido, del cual hablaremos más adelante (en el capítulo La rueda aciaga)

...

Adela: Aquí no hay ningún remedio. La que tenga que ahogarse que se ahogue. Pepe el Romano es mío. Él me lleva a los juncos de la orilla.

Aquí vemos símbolos acuáticos de dos tipos. Por un lado el agua nictomorfa que ahoga. Por otro lado el agua corriente donde Pepe el Romano ha de llevar a Adela, que simboliza la libertad y la sexualidad. Aspecto este último potenciado por los juncos, que son símbolos fálicos.

7. LOS OJOS

Poncia: Las viejas vemos a través de las paredes ¿Dónde vas por las noches cuando te levantas?

Adela: ¡Ciega debías estar!

Poncia: Con la cabeza y las manos llenas de ojos cuando se trata de lo que se trata

Los ojos son para Durand un símbolo espectacular debido a que son los órganos de la visión y guardan, por tanto, una estrecha relación con la luz.

Sin embargo tampoco este símbolo se libra de la transformación nictomorfa. La casa de Bernarda está llena de ojos, de ojos inquisitivos, míradas espías que destruyen la intimidad y la libertad. Bernarda, la autoridad, se sirve de los ojos de sus hijas, de su criada y de los suyos propios para controlar cuanto sucede en su casa.

Bernarda: Nací para tener los ojos abiertos. Ahora vigilaré sin cerrarlos ya hasta que me muera.

8. LA BÚSQUEDA DE LA LIBERTAD

Se podría decir que es éste el tema principal de la obra, o más bien cómo todo parece conspirar para hacer este deseo imposible para los hombres. Debido a este tono terriblemente pesimista, los símbolos positivos no abundan en la obra. Podemos encontrar algunos, de una carga simbólica y emocional muy fuerte, pero que siempre terminan contenidos, juzgados, condenados y sometidos.

Poncia: Hablaban de Paca la Roseta. Anoche ataron a su marido a un pesebre y a ella se la llevaron a la grupa del caballo hasta lo alto del olivar

Bernarda: ¿Y ella?

Poncia: Ella, tan conforme. Dicen que iba con los pechos fuera y Maximiliano la llevaba cogida como si tocara la guitarra. ¡Un horror!

Bernarda: ¿Y qué pasó?

Poncia: Lo que tenía que pasar. Volvieron casi de día. Paca la Roseta traía el pelo suelto y una corona de flores en la cabeza

Bernarda: Es la única mujer mala que tenemos en el pueblo.

El suceso narrado destila sexualidad, libertad y plenitud por todos los poros. La melodía de la guitarra, el colorido de las flores son símbolos positivos nocturnos, mientras que la ascensión por el cerro y la liberación de senos y cabellera son símbolos positivos diurnos. Vemos el símbolo de la cabellera, generalmente negativo, pero que aquí se ha vuelto a invertar interpretandolo positivamente, como indicador de liberación. Sin embargo, no piensan esto Poncia y Bernarda. Poncia afirma que el suceso es "un horror" y Bernarda afirma que esta mujer es la única mala del pueblo, cuando lo que en realidad quiere decir es que es la única mujer de verdad que hay en el pueblo, la única mujer nocturna, la única mujer libre que no está presa por los constrictivas normas nictomorfas que como una tela de araña o una camisa de fuerza oprimen la libertad y el corazón del pueblo y la casa que describe Lorca. Aunque inmediatamente después Poncia anuncia que la mujer y los hombres son extranjeros, dejando claro que no es posible siquiera un resquicio de libertad en el pueblo.

...

Adela: Tiene la noche unas estrellas como puños

Martirio: Ésta se puso a mirarlas de modo que se iba a tronchar el cuello

Adela: ¿Es que no te gustan a ti?

Martirio: A mi las cosas de tejas arriba no me importan nada. Con lo que pasa dentro de las habitaciones tengo bastante.

Adela: Así te va a ti

Las estrellas inalcanzables representan la libertad y también a Pepe el Romano. Son un símbolo nocturno de la noche bella y protectora, aunque más tarde esta noche del tercer acto se convertirá en una noche nictomorfa, sin luna, ya sin estrellas siquiera y propiciadora de tragedias.

Las dos hermanas ansían ambas cosas (la libertad y Pepe el Romano), pero mientras Adela lo admite abiertamente, Martirio lo esconde mientras alimenta la envidia de que su hermana pueda tener a Pepe y ella no.

...

Adela: Madre, ¿por qué cuando se corre una estrella o luce un relámpago se dice:

Santa Bárbara bendita,
que en el cielo estás escrita
con papel y agua bendita?

Bernarda: Los antiguos sabían muchas cosas que hemos olvidado.

Amelia: Yo cierro los ojos para no verlas.

Adela: Yo, no. A mí me gusta ver correr lleno de lumbre lo que está quieto y quieto años enteros.

Amelia cierra los ojos ante la verdad, lo cual es un símbolo de la ceguera y por tanto nictomorfo. No quiere ver lo que ocurre, lo que se amolda muy bien a la moral hipócrita del pueblo y de Bernarda, en la que mientras nada se haga evidente y público da igual que la familia por dentro esté llena de problemas y rencores.

En cambio Adela abre bien los ojos para intentar captar un retazo de libertad, un atisbo que demuestre que no todo está quieto y muerto, que hay todavía alguna esperanza para su vida, alguna grieta por donde se cuele la libertad entre los muros de la casa y de la sociedad.

...

Adela: (Rompiendo a llorar con ira.) ¡No, no me acostumbraré! Yo no quiero estar encerrada. ¡No quiero que se me pongan las carnes como a vosotras! ¡No quiero perder mi blancura en estas habitaciones! ¡Mañana me pondré mi vestido verde y me echaré a pasear por la calle! ¡Yo quiero salir!

Se aprecia la desesperación de Adela por el encierro impuesto, el caracter nictomorfo de los muros de la casa, que la oprimen. Y en contraste el deseo de ponerse su vestido verde y salir a la libertad exterior. Adela no quiere que se le pongan las carnes como a sus hermanas, no quiero envejecer perdiendo la vida, quiere vivir la juventud mientras pueda, no cumpliendo normas estúpidas, hipócritas y mortuorias sino amando a los hombres y a la libertad

...

Adela: (Haciéndole frente.) ¡Aquí se acabaron las voces de presidio! (Adela arrebata el bastón a su Madre y lo parte en dos.) Esto hago yo con la vara de la dominadora. No dé usted un paso más. ¡En mí no manda nadie más que Pepe!

Posiblemente este es el momento álgido de la obra. En él se desata todo lo que Bernarda había prohibido y Adela se rebela definitivamente contra su autoridad. La ruptura del bastón que es el símbolo por excelencia de la autoridad de Bernarda es un claro símbolo de esta rebeldía y que consiga romperlo hace de éste el momento más optimista de toda la obra, aunque el espectador siga inmerso en la tensión. Y hace bien, porque por mucho que haya roto el bastón, pronto se dará cuenta Adela que es imposible escapar de la autoridad de su madre y de todo lo que ésta representa. Ella misma admite que en ella manda Pepe, lo cual es otro tipo de subordinación, una sumisión a lo masculino. Y cuando cree que Pepe el Romano ha muerto, incapaz de encontrar la libertad por ella misma, aunque el bastón de su madre esté roto y el primer pasó este dado, se ahorca.


9. PEPE EL ROMANO

El personaje masculino de la novela no aparece como el héroe salvador y diairético que podría ser, sino como un hombre aprovechado y egoísta, indiferente al futuro de las hermanas y que solo las quiere por su dinero (en el caso de Angustias), o por su cuerpo (en el caso de Adela)

Pepe el romano representa a todos los hombres, los cuales aparecen dotados de connotaciones teriomorfas: son monstruos desconocidos, que producen temor y al mismo tiempo deseo en las mujeres, especialmente en las hermanas que han vivido radicalmente separadas de ellos.

Adela: El dominará toda esta casa. Ahí fuera está, respirando como un león

...

Martirio: Es preferible no ver a un hombre nunca. Desde pequeña les tuve miedo. Los veía en el corral uncir los bueyes y levantar los costales de trigo entre voces y zapatazos y siempre tuve miedo a crecer por encontrarme de pronto abrazada a ellos.

...

María Josefa: Pepe el Romano es un gigante. Todas lo queréis pero el os va a devorar porque vosotras sois granos de trigo. No, granos de trigo no, ¡Ranas sin lengua!

En esta última cita Pepe el Romano es presentado como símbolo teriomorfo que trae la desgracia y devora con sus fauces a las hijas de Bernarda Alba, que sin embargo, le aman. Las hijas de Bernarda Alba no son granos de trigo, porque no son fértiles y no dan fruto ni espiga, sino ranas sin lengua, ranas que están en celo pero no pueden croar para aparearse, que están condenadas al silencio por su madre Bernarda

Es interesante también el hecho de que Pepe el Romano no aparece en ningún momento en escena y aún así llega a impregnarlo todo y a ser el motivo de todos las relaciones, de todos los actos y de todas las palabras. Es una fuerza atávica, demoledora e inconsciente, y es por eso que permanece oculta toda la obra.

10. LOS CABALLOS

Para Gilbert Durand los caballos son símbolos teriomorfos. Se asocian al paso del tiempo por su animalidad y su rapidez. El ruido de sus cascos al galope recuerda al ruido de la tormenta, que es incontrolable para el hombre primitivo, al igual que el tiempo cronológico. Es por todo ello símbolo de la muerte, perteneciente a los rostros del tiempo.

El caballo en Lorca tiene también este componente aciago, augurador de tragedias y portador del jinete mortal. Pero también representa la libertad y lo sexual, las pulsiones vitales y animales del hombre.

Aparecen dos caballos en la obra: el caballo garañón que se encabrita y da coces en el establo del tercer acto y el caballo de Pepe el Romano. Pepe y su caballo van indisociablemente unidos, en una suerte de centauro que pone de relieve la animalidad y la sexualidad que representa este hombre.

Ambos caballos nunca aparecen en escena, pero se dejan sentir constantemente, hasta el punto que todo cuanto ocurre en la casa está causado por ellos. Se puede adoptar aquí una postura psicoanalítica (teoría de la que Durand tomó algunos elementos para desarrollar su poética de la imaginación). El caballo, tanto el de Pepe como el encerrado en el establo representaría de esta forma el inconsciente, el Ello, las pulsiones sexuales. Éstas están reprimidas por la censura que ejerce el superyo, la moral social, es decir Bernarda Alba. Y mientras tanto las hijas, el Yo, se debaten entre estas dos fuerzas colosales cuyo enfrentamiento terminará provocando la muerte de Adela, la cual no ha podido resisitir su envite. Los atronadores golpes del caballo[3] son una señal de que las terribles fuerzas reprimidas durante tanto tiempo están a punto de desbocarse y la ruputura del Bastón de Bernarda simboliza el definitivo fracaso de la censura del inconsciente: todo lo que había en el sótano va a manifestarse liberando una fuerza contenida durante décadas.

11. LA RUEDA ACIAGA

Martirio: No, pero las cosas se repiten. Yo veo que todo es una terrible repetición. Y ella tiene el mismo sino de su madre y de su abuela, mujeres las dos del que la engendró.

Gilber Durand afirma que los símbolos cíclicos, pertenecientes al Régimen Copulativo, intentan dulcificar el paso del tiempo asociándolo a estructuras repetitivas, como haciendo entender que todo se repite y que gracias a esta repetición podemos alcanzar una suerte de eternidad.

Sin embargo, cuando el presente es insufrible y no hay nada más que dolor en el pasado y en el porvenir, los símbolos cíclicos dejan de ser un alivio para transformarse en una tortura cruel. Lejos de suponer liberación alguna, actúan como una jaula espiral que oprime aun más a los oprimidos y amplía en una condena eterna el ya amargo castigo que supone una vida mortal.

Se invierte así el Régimen copulativo de forma semejante a como antes se invirtieron los símbolos del cetro y la espada. Los ciclos del tiempo son vistos como una prisión, como un sino inevitable del que no se puede escapar. Si la vida es un drama ¿qué sentido tiene que se repita una y otra vez? ¿Cómo puede ser esto beneficioso? La repetición hasta el infinito de un drama, no lo soluciona ni lo dulcifica, muy al contrario: lo gigantiza hasta convertirlo en fatal tragedia.[4]

12. CONCLUSIONES

Estamos, como hemos dicho ya varias veces, ante una obra de exacerbado pesimismo. En ella ni siquiera los adalides de la luz, los símbolos del cetro y la espada, representan una esperanza contra las tinieblas de la muerte y se descubren como lo que realmente han sido siempre, creadores de aun más tinieblas, más opresión y más zozobra en el espíritu de los hombres. Ya no hay esperanza posible: si hasta lo que creíamos benévolo y protector toma aspecto de monstruo y de verdugo ¿cuánto más insondable y impenetrable se vuelve la tiniebla primitiva?

La originalidad máxima del texto reside en este cambio de roles que llena de pesimismo la obra. Es la inversión del cetro y la espada que hemos explicado y desmenuzado en las páginas anteriores. También como hemos comentado al final se produce una inversión del régimen copulativo, pero menos evidente y de mucha menor importancia en la obra.

La universalidad también está presente, puesto que los símbolos residentes en el imaginario colectivo al que alude Durand están ahí, aunque con sus valores cambiados.

Lorca nos quiere hacer una advertencia y una denuncia: Éstos que utilizan las palabras de la luz, de la bondad y de la justicia desde hace tantos años no son ni buenos ni justos ni resplandecientes. Han usurpado las palabras y los símbolos. Las tinieblas se han vestido con una capa de fulgor y de autoridad y nos han engañado, han utilizado las armas que teníamos contra ellas para hacernos sufrir más aún, para hacernos padecer una muerte en vida.

Haríamos muy bien en escuchar su advertencia y rebelarnos con Adela ante los falsos cetros, la hueca espada de la ley y la palabra mentirosa de los que ostentan el poder.

lunes, 16 de mayo de 2011

Ni de Eva ni de Adán

Título original: Ni d'Éve ni d'Adam
Autor: Amélie Nothomb
Año de nacimiento: 2007
Diálogos bibliotecarios: Hiroshima mon amour.


"Decirle a alguien que se ha terminado es feo y falso. Nunca se termina. Incluso cuando ya no piensas en alguien ¿Cómo dudar de su presencia dentro de ti? Un ser que ha contado para ti, siempre cuenta"



Otro libro autobiográfico de la Nothomb. Y ya van tres este año. A este paso acabaré conociendo la vida de la nipona-belga mejor que la mia propia.

Pero es que su vida engancha. Es una historia interesante contada, sufrida y gozada por una mente extraña y brillante. Amelie despliega en cada página su peculiar mirada, siempre inteligente y siempre llena de humor y sarcasmo. Así que entre carcajada y reflexión y sonrisa y guiño y genio, se van pasando las hojas casi sin que te enteres, como si un samurai sigiloso las hubiera ido cercenando hasta que te quedas con el libro terminado en la mano, el reloj dando las 5:00 a.m en la mesilla y mirando con cara de tonto la portada.

En este episodio Nothomb nos cuenta la historia que vivió con un alumno japonés y como compartió con él algo mucho más profundo que el amor. Tanto habría dado que hubiera explicado sus escarceos por alguna luna de júpiter, ya que esta mujer consigue siempre que el lector se identifique con ella, por más estrafalarias que sean (que lo son) sus aventuras.

"Tengo veintitres años y aún no he encontrado lo que buscaba. Por eso me gusta la vida. A los veintitrés años es bueno no haber descubierto tu camino"

Amelie Nothomb, la definición andante del humor inteligente

martes, 3 de mayo de 2011

¡INDIGNAOS!

Título original: Indignez-vous!
Autor: Stéphane Hessel
Año de nacimiento: 2010
Diálogos bibliotecarios: La insurrección que viene


"CREAR ES RESISTIR
RESISTIR ES CREAR"




No seré yo quien critique una llamada a la indignación. Mucho menos cuando viene de un hombre con una vida tan difícil, tan heroica y tan ejemplar. Y cuando se está dirigiendo a una juventud desideologizada, ahogada por el conformismo y el consumo, sin capacidad para sentir las injusticias en sus entrañas.

Sin embargo, este libro se me queda terriblemente corto. No aporta ninguna idea nueva, solo nos cuenta lo que ya sabemos. No es necesario que nadie nos informe de los atropellos de Sarkozy, son de sobra conocidos. Tampoco de las atrocidades israelíes, salen todos los días en el telediario.

El autor nos dice constantemente que nos indignemos, pero no propone nada qué hacer con esa indignación. Una vez enfurecidos ¿qué hacemos? ¿cómo nos organizamos? ¿de qué forma pasamos a la acción? La indignación por si misma no soluciona nada, hay que cristalizarla en hechos. Transformar la idea en fuego y la palabra en grito.

En definitiva, un libro que puede ser interesante para alguien que tome su primer contacto con la indignación frente a la injusticia, pero que para los que ya estamos suficientemente enfurecidos no nos aportará demasiado.

lunes, 28 de marzo de 2011

Viscerales


Autor: VV. AA.
Coordinadores: Mario Crespo, Jose Ángel Barrueco
Año de nacimiento: 2010
Diálogos bibliotecarios: Poesía para bacterias








Lo que yo hubiera escrito en Viscerales si perteneciera al Colmo Colectivo: http://le-guillotine.blogspot.com/2011/03/incandescente.html

martes, 15 de marzo de 2011

La insoportable levedad del ser

Título original: Nesnesitelná lehkost byti
Autor: Milán Kundera
Año de nacimiento: 1984


"Las vidas humanas se componen como una pieza de música. El hombre, llevado por su sentido de la belleza, convierte un acontecimiento casual en un motivo que pasa ya a formar parte de la composición de su vida. Regresa a él, lo repite, lo varía, lo desarrolla como el compositor el tema de su sonata.
Sin saberlo el hombre compone su vida de acuerdo con las leyes de la belleza aun en los momentos de más profunda desesperación.

Por eso no es posible echarle en cara a la novela que esté fascinada por los secretos encuentros de las casualidades, pero es posible echarle en cara al hombre el estar ciego en su vida cotidiana con respecto a tales casualidades y dejar así que su vida pierda la dimensión de la belleza."


Y la filosofía se hizo novela y habitó entre los lectores.

Como dicen los samurai y repiten los malkieri: el deber es más pesado que las altas montañas; la muerte más liviana que una pluma de ganso. Pero ¿Qué es más insoportable, el peso que aplasta o la levedad que desintegra? ¿La responsabilidad máxima y eterna o el desolador y abosluto vacío?

Kundera encarna éstas y otras preguntas en cuatro biografías que son, como él mismo confiesa, tentaciones inexploradas de sí mismo, vidas potenciales que no llegaron a actualizarse.

Teresa busca el peso. No soporta ser una entre millardos, no soporta que su cuerpo y sus genitales se repitan incontables sobre toda la tierra y toda la historia. Necesita sentirse única, amada, contemplada. Necesita el peso de un hombre sobre su cuerpo.

Sabina busca la levedad. Sabe qeu todo sentimiento profundo es una mentira. Una mentira de la que surgen las mayores abominaciones estéticas y políticas. Ideas y líneas monstruosamente densas, como gas en la gravedad de júpiter. Y el único modo de escapar de esta intolerable carga es renunciar a todo, ir despojándose de las capas que le recubren a uno hasta desnudarse, hasta deshollarse, hasta eviscerarse, hasta desalmarse. Hasta ser vacío corriendo en pos de la nada.

Franz busca el movimiento. Un constante avanzar, una imparable Gran Marcha, una batalla eterna que se crea sus propios enemigos para no perecer. Una espada por amor al filo. Su vida es mirar siempre al inalcanzable horizonte para intentar ignorar que arriba y abajo; delante y detrás de esa línea no hay absolutamente nada. Y una línea que separa la nada de la nada, no existe.

Y tomás tendrá que elegir. Lo leve o lo pesado. Lo casual o lo determinado. La felicidad o el deber. Es un condenado al que se le somete a todas las torturas para que elija por cuál quiere morir.

La filosofía es una sofisticada dama de hierro.

viernes, 25 de febrero de 2011

Las cajas de luz

Título original: Light Boxes
Autor: Shane Jones
Año de nacimiento: 2009
Diálogos bibliotecarios: Niebla



"Cuando los habitantes del pueblo levantaron la mirada, vieron enredaderas de un color rojo sangre retorciéndose por todo el cielo. A través de las nubes se abrieron flores gigantes. Enredaderas y flores fueron creciendo por capas hasta quedar al alcance de las yemas de los dedos que se extendían hacia ellas."




Este libro no es solo un bello cuento impregnado de magia y colores fosforescentes. No es solo una historia original con personajes conmovedores. No es solo una novela de formato innovador llena de imágenes sorprendentes.

Además de todo eso, Las cajas de luz esconde una hermosa alegoría enmascarada. Narra la historia de una revolución imposible, una guerra contra un mes que se ha convertido en estación y tiene pretensiones de perpetuidad. Una insurrección contra un Febrero de 900 días que representa la imposición de todo lo gélido y arcaico; la prohibición de todo vuelo de la carne, el pensamiento o la libertad; la ausencia del más leve rayo de calor humano.

Unos hombres con máscara de pájaro y con la cabeza llena de nubes se deciden a emprender lo imposible y declaran la guerra al tirano meteorológico. Ayudados por un hombre que ha perdido su pasión, su mujer y su hija en las nieves perpetuas, se enfrentarán a los cielos y sus designios sin tregua ni cuartel. Para poner fin a este año perversamente bisiesto, para que vuelva a brillar el sol sobre las vidas de todos...

¡Muerte a Febrero!


martes, 22 de febrero de 2011

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo

Título original: ねじまき鳥クロニクル [Nejimaki-dori Kuronikuru]
Autor: Haruki Murakami
Año de nacimiento: 1994


"Era el chirrido de aquél pájaro, que sólo oían unas pocas personas especiales, lo que las guiaba hacia una ruina inevitable. Como había pensado siempre, el libre albedrío del hombre no existía. Las personas eran como muñecos a los que se les había dado cuerda por la espalda y puesto encima de la mesa, condenados a seguir un camino que no habían elegido, obligados a avanzar en una dirección. Casi todos los que habían oído el chirrido habían sufrido la ruina y la perdición. Muchos habían muerto. Habían caído por el borde de la mesa."


Está novela está escrita desde el otro lado del teléfono. Signifique esto donde signifique.

Mientras leo, no puedo evitar la sensación de que las páginas son una especie de auricular óptico que me comunica, a través de kilómetros y kilómetros de cables invisibles, con un mundo extraño poblado de voces indescifrables.

Lo mismo le ocurre al protagonista de la novela, Tooru Okada, que sin previo aviso ve su vida invadida por extraños sucesos y personajes que provienen del otro lado de la línea telefónica. Llamadas eróticas de una misteriosa mujer que afirma conocerlo, profecías acuáticas de dos hermanas con nombre de isla, terribles historias de una guerra pasada... Todo esto se va filtrando por los agujeros del auricular, como un líquido amniótico que poco a poco llena por completo el profundo pozo donde se encuentra Tooru. A medida que va goteando el sonido, su vida se torna más y más irreal, se confunde con un sueño, se puebla de espíritus con forma de hombre y de enigmas líquidos.


"Lo que nosotros vemos es sólo una pequeña parte del mundo. Damos por hecho que esto es el mundo, pero no es del todo cierto. El verdadero mundo está en un lugar más oscuro, más profundo, y en su mayor parte lo ocupan criaturas como las medusas. Dos terceras partes del planeta son océanos y lo que nosotros podemos ver con nuestros ojos no pasa de ser la superficie del mar, la piel. De lo que verdaderamente hay debajo casi no sabemos nada."


Pero, lo que realmente inquieta, es algo que se deja entrever en las profundidades del pozo. Una masa oscura, informe, nauseabunda. Una pequeña larva de tinieblas que podemos encontrar tras las gafas de Noboru Wataya, que se adueña de May Kasahara cuando va en motocicleta, que repta por la mente de las pacientes de Nutmeg Akasaka. Algo que es más terrorifico que presenciar un desuello humano, algo que se esconde en la sangre de un tigre fusilado, algo que no tiene nombre, o que tiene uno tan antiguo que el hombre ya lo ha olvidado.

Algo que solo podemos aproximarnos a calificar como Mal y que Haruki Murakami logra captar como nadie. En el fondo de un pozo siberiano iluminado diez segundos cada día.

lunes, 7 de febrero de 2011

Del amor y otros demonios.

Autor: Gabriel García Márquez
Año de nacimiento: 1994
Lugar de nacimiento: Macondo.





Los troncos de los cabellos le brotaban como burbujas en el cráneo rapado, y se les veía crecer.









Yo escuché el corazón de Sierva María croar como un anfibio en celo. Yo sentí su alma de salamandra envuelta en una melena de llamas. Yo entreví los múltiples demonios que habitaban en su sangre, que era como un rojo jugo de jungla.

De no ser por su pelo, nada sabría de su vida. Pero en cuanto entré en su habitación, cada uno de sus rubios cabellos clamó un sugundo de su historia, implacables. Parecían un coro de libélulas retorciéndose, conjurando un hechizo en el idioma corporal de los insectos.

Y así, en un instante, se me reveló con una sola imagen toda la historia de aquella desgraciada niña.

Supe que mamó leche negra plagada de fuerzas ignotas y eso le permitió ver los espíritus que pueblan cada piedra y cada fibra de este mundo embrujado. Supe que ningún blanco la entendía, porque su mente hablaba yoruba y su lengua se negaba a pronunciar en cristiano otra cosa que no fueran mentiras. Supe que tenía más fuerza para amar y para vivir que cualquiera de nosotros, y supe que eso la mataría.

Me llamaron para curarla de la rabia, pero el mal que la aquejaba era muy distinto y no era suyo, sino del resto. Nada pude hacer para salvar su vida, ya que otros andaban demasiado empeñados en salvar su alma y su honra.

El eclipse sería su marca y su signo, pues habría de alcanzar el cénit en el ocaso.

Que todos los demonios la acojan en su seno.


Fdo: Abrenuncio de Sa Pereira Cao.

sábado, 29 de enero de 2011

Cuentos carnívoros

Título original: Contes carnivores
Autor: Bernard Quiriny
Año de nacimiento: 2008
Diálogos bibliotecarios: Edgar Alan Poe





Pierre Gould eligió como divisa estos dos versos del poeta Norge:

¡No creer sino en las leyendas

y desaprender la vida!




Hay algo en los trenes que invita a la lectura, mucho más que cualquier otro medio de transporte inventado hasta ahora por el hombre. Las líneas de tinta como raíles de ferrocarril atravesando una meseta nevada, el ritmo de las letras traqueteando en la mente. Todo suena a mecanografía, a madera y a intriga, hasta que te sorprende el revisor y de nuevo vuelves a estar en un cutre Regional Express, la madera se transforma en plástico y la Olivetti resulta ser un ejecutivo trajeado escribiendo un email en su portátil.

Pero así como los trenes invitan a la lectura, hay libros que piden tren a gritos. Suelen ser libros de relatos cortos, con elementos inquietantes y un poso exótico de fondo. Cuentos carnivoros rezuma todo esto por los seis lomos.

El título no es ninguna broma, el lector que lo abra lo hará bajo su propia responsabilidad. Los cuentos recogidos en esta colección son voraces antropófagos, con predilección por los tejidos nerviosos, ricos en ácidos grasos saturados de pensamiento. Tras acabar cada capítulo uno siente una extraña sensación de comezón, provocada sin duda por los diminutos dientes de las palabras.

Si finalmente deciden explorar esta selva de raros ejemplares botánicos, encontrarán en ella historias originales que les atraparán como un lazo del diablo. Relatos repletos de bibliografías ficticias, hechos extraños que distorsionan la realidad, dándole ese toque de colores intensos que tiene la materia en putrefacción. Se sentirá como si estuviera degustando un bistec cubierto de moho fluorescente, pero de sabor exquisito. O, tal vez, el que está siendo engullido sea usted...


"No recuerdo cuál de nosotros fue el primero que rompió a reir. El caso es que la risa se nos contagió hasta arrancarnos lágrimas de alegría. Yo fui el primero en desclazarse, quitarse el pantalón y lanzar a correr hacia las olas. Los camaradas me imitaron y corrimos por el petróleo como niños sobre nieve recién caída. Recuerdo la sensación deliciosa de pisar la goma negra y el chapoteo obsceno de mis pasos en la arena. Estupefacta, la gente nos miraba regocijarnos en la pocilga inmunda en que se había transformado el mar, gritando, riéndonos, lanzando al cielo coágulos de petróleo con la loca esperanza de manchar hasta la luna inmaculada"


Una última recomendación, empiece a leer el libro mientras sorbe de una pajita un vaso de zumo de naranja. Delicioso.

¡Zveck!